domingo, 25 de octubre de 2009

Amor, cuántos caminos

¡Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso,
Qué soledad errante hasta tu compañía!
Siguen los trenes solos rodando con la lluvia.
En Taltal no amanece aún la primavera.

Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos,
Juntos desde la ropa a las raíces,
Juntos de otoño, de agua, de caderas,
Hasta ser sólo tú, sólo yo juntos.

Pensar que costó tantas piedras que lleva el río,
La desembocadura del agua de Boroa,
Pensar que separados por trenes y naciones

Tú y yo teníamos que simplemente amarnos,
Con todos confundidos, con hombres y mujeres,
Con la tierra que implanta y educa los claveles.

Pablo Neruda

martes, 20 de octubre de 2009

Pienso, mi amor

Pienso, mi amor, en ti todas las horas
Del insomnio tenaz en que me abraso;
Quiero tus ojos, busco tu regazo
Y escucho tus palabras seductoras.

Digo tu nombre en sílabas sonoras,
Oigo el marcial acento de tu paso,
Te abro mi pecho -y el falaz abrazo
Humedece en mis ojos las auroras.

Está mi lecho lánguido y sombrío
Porque me faltas tú, sol de mi antojo,
Ángel por cuyo beso desvarío.

Miro la vida con mortal enojo,
Y todo esto me pasa, dueño mío,
Porque hace una semana que no cojo.

Salvador Novo

jueves, 15 de octubre de 2009

El Pecado de amarte se apodera

El pecado de amarte se apodera
De mis ojos, de mi alma y de mí todo;
Y para este pecado no hay remedio
Pues en mi corazón echó raíces.
Pienso que es el más bello mi semblante,
Mi forma, entre las puras, la ideal;
Y mi valor tan alto conceptúo
Que para mí domina a todo mérito.


Pero cuando el espejo me presenta,
Tal cual soy, agrietado por los años,
En sentido contrario mi amor leo
Que amarse siendo así sería inicuo.


Es a ti, otro yo mismo, a quien elogio,
Pintando mi vejez con tu hermosura.

William Shakespeare

lunes, 12 de octubre de 2009

Por eso

Porque eres buena, inocente
Como un sueño de doncella,
Porque eres cándida y bella
Como un nectario naciente.

Porque en tus ojos asoma
Con un dulcísimo encanto,
Todo lo hermoso y lo santo
Del alma de una paloma.

Porque eres toda una esencia
De castidad y consuelo,
Porque tu alma es todo un cielo
De ternura y de inocencia.

Porque al sol de tus virtudes
Se mira en ti realizado
El ideal vago y soñado
De todas las juventudes;

Por eso, niña hechicera,
Te adoro en mi loco exceso;
Por eso te amo, y por eso
Te he dado mi vida entera.

Por eso a tu luz se inspira
La fe de mi amor sublime;
¡Por eso solloza y gime
Como un corazón mi lira!

Por eso cuando te evoca
Mi afán en tus embelesos,
Siento que un mundo de besos
Palpita sobre mi boca.

Y por eso entre la calma
De mi existencia sombría,
Mi amor no anhela más día
Que el que una mi alma con tu alma.

Manuel Acuña

domingo, 4 de octubre de 2009

Amor Callado

Amor callado, que jamás se queja; amor que, en la discreta madrugada, sólo acierta a poner, junto a tu reja, la ilusión de una estrofa perfumada.

Amor de un alma taciturna y vieja; amor que es como música olvidada, que tiene azul resignación de oveja, que lo dá todo y no pide nada.

Amor es eso, amar como te amo, sin medir tu desdén, sin que un reclamo haga que el alma de esperanza estalle.

Amor sin arrebatos y sin ruido, que espera que tu hogar esté dormido para pasar entonces por tu calle.


Miguel A. Peguero