jueves, 15 de octubre de 2009

El Pecado de amarte se apodera

El pecado de amarte se apodera
De mis ojos, de mi alma y de mí todo;
Y para este pecado no hay remedio
Pues en mi corazón echó raíces.
Pienso que es el más bello mi semblante,
Mi forma, entre las puras, la ideal;
Y mi valor tan alto conceptúo
Que para mí domina a todo mérito.


Pero cuando el espejo me presenta,
Tal cual soy, agrietado por los años,
En sentido contrario mi amor leo
Que amarse siendo así sería inicuo.


Es a ti, otro yo mismo, a quien elogio,
Pintando mi vejez con tu hermosura.

William Shakespeare

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