Hay un cielo, tan azul y profundo,
donde las aves se pierden,
emitiendo trinos,
que no se han escuchado,
jamas,
en este mundo.
Hay un cielo, donde mi alma,
se convierte en nomada de los aires,
y se adentra, de los abismos,
en el mas profundo.
Hay un horizonte, (mas bien, un rostro)
donde un par de gaviotas negras,
con sus alas extendidas,
van buscando, dos, lejanos mares.
Hay un cielo, en tu mirada,
donde yo,
cada momento que pasa,
cada momento que me reflejo en ella,
me hundo, me hundo.
GDM
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